Cuando bajan las temperaturas y los días se acortan, a mucha gente le cuesta motivarse. Sin embargo, el final del otoño y el principio del invierno ofrecen condiciones ideales para empezar a nadar. Las piscinas cubiertas están un poco más vacías, el ambiente es más concentrado y entrenar en el agua proporciona estructura y equilibrio en una época del año más oscura.
Tanto si quieres nadar tus primeras vueltas, como si quieres iniciarte en el triatlón a largo plazo o simplemente buscas un deporte que no dañe las articulaciones, esta guía te ayudará a empezar con buen pie y de forma controlada.
Índice de contenidos
- Por qué nadar en invierno es un punto de partida ideal
- Equipamiento: lo que realmente necesitas
- Estructura de entrenamiento para principiantes
- Motivación en la estación oscura
- Errores típicos de los principiantes y cómo evitarlos
Por qué nadar en invierno es un punto de partida ideal
A primera vista, el invierno puede parecer una época del año poco adecuada para empezar a nadar. De hecho, es todo lo contrario. Las piscinas cubiertas ofrecen condiciones constantes: temperaturas agradables, calles despejadas y tiempos de entrenamiento fiables. Es precisamente esta tranquilidad la que te ayuda a concentrarte en los fundamentos técnicos esenciales sin distracciones externas.
La natación es independiente del tiempo, puede planificarse y es uno de los ejercicios más eficaces para todo el cuerpo. Si empiezas ahora, crearás una rutina que durará, y sentarás unas bases sólidas para la próxima temporada, ya sea en la piscina o más adelante en aguas abiertas.
Equipamiento: lo que realmente necesitas
Necesitas menos de lo que crees para empezar. Unas gafas de natación bien ajustadas y un bañador o jammers funcionales constituyen la base. Los materiales resistentes al cloro garantizan comodidad y estabilidad a largo plazo.
Los pantalones cortos de neopreno son una ayuda especialmente valiosa para los principiantes. Mejoran inmediatamente tu posición en el agua y te dan la sensación de nadar sin esfuerzo y de forma más estable, una ventaja importante, sobre todo en la temporada de interior. Un pullbuoy también puede ayudarte a concentrarte en la técnica de los brazos y a reducir los errores en la posición de nado.
Puedes añadir otros equipos como palas, pull kicks o aletas cortas más adelante, una vez que hayas adquirido confianza en el agua.
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Estructura de entrenamiento para principiantes
La natación premia la técnica, no la fuerza. Por lo tanto, un comienzo desestructurado rara vez conduce a un éxito rápido. Sigue una secuencia clara y sencilla:
Empieza a nadar
Empieza con cinco minutos de natación tranquila. El objetivo no es la velocidad, sino entrar en el agua.
Parte técnica
Esta parte es crucial. Practica ejercicios como el deslizamiento, el crol con un brazo o variaciones de la brazada con la pierna. Desarrollarás la sensación de contacto con el agua, el equilibrio y el ritmo, los cimientos que sustentarán cualquier intensidad posterior.
Series principales
Las distancias cortas como 4 × 50 m o 6 × 50 m son completamente suficientes. Asegúrate de que tu técnica se mantiene estable y de que tienes suficientes descansos.
Salir nadando
Termina cada sesión con 100 metros relajados. Esto disminuye tu ritmo cardíaco y pone fin al entrenamiento de forma limpia.
La regularidad es más importante que la duración. Dos sesiones por semana ya garantizan un progreso notable.
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Motivación en la estación oscura
El invierno exige disciplina, pero también crea rutinas de las que te sentirás orgulloso más adelante. Los días de entrenamiento fijos te proporcionan estructura y las sesiones más cortas y controladas pueden integrarse fácilmente en la vida cotidiana.
En esta época del año en particular, merece la pena buscar compañeros de entrenamiento o participar en cursos orientados a la técnica. Esto te motiva, garantiza tu compromiso y te ayuda a mejorar más rápidamente.

Errores típicos al empezar y cómo evitarlos
Muchos principiantes intentan "conquistar" el agua con fuerza. Pero esto conduce a un agotamiento innecesario. Una posición tranquila y plana en el agua y una brazada relajada son mucho más eficaces.
Evita también mantener la cabeza demasiado alta: ésta es una de las razones más comunes del hundimiento de caderas. Trabaja conscientemente tu respiración e intenta crear un movimiento constante y tranquilo.
Y ten paciencia. La natación es compleja, pero los progresos son constantes a poco que se entrene con regularidad y concentración.