Jan Frodeno y el arte de la jubilación
Suena bastante sencillo: después de una carrera que incluye una medalla de oro olímpica, tres títulos de Campeón del Mundo IRONMAN y miles de horas en el agua, llega el momento de retirarse y disfrutar de la vida. Al menos, ese era el plan.
Pero ¿qué hace uno de los triatletas más exitosos de todos los tiempos cuando ya no hay una línea de salida esperándole? ¿Cuando nadie prepara planes de entrenamiento, no hay competiciones en el horizonte y el calendario, de repente, parece sorprendentemente vacío?
Esa es exactamente la pregunta que se hizo Jan Sibbersen. El exnadador profesional, poseedor del récord de natación en IRONMAN y fundador de sailfish conoce bien esa situación. Después de todo, su propia retirada del deporte profesional tuvo lugar hace años. Por eso decide acompañar a Jan Frodeno en la búsqueda de la actividad perfecta para su nueva vida.
La misión parece sencilla: encontrar una nueva pasión. Sin embargo, la realidad resulta ser algo más complicada.
Primer intento: Pescar
Naturaleza. Tranquilidad. Desconexión. Todo aquello que normalmente recomendarías a un deportista profesional después de retirarse. Así que ponen rumbo al agua. Lanzar la caña, sentarse y relajarse. Al menos, en teoría.
No pasa mucho tiempo hasta que queda claro que la pesca probablemente no sea la respuesta para Jan Frodeno. Mientras otros disfrutan del silencio, el tiempo parece avanzar increíblemente despacio para alguien que ha pasado toda su vida en movimiento. No hay picadas. No hay acción. No hay emoción.
La búsqueda continúa.
Segundo intento: Ajedrez
Quizá la respuesta no esté en la naturaleza. Quizá esté en la mente. El ajedrez es conocido como el juego de los estrategas. Cada movimiento cuenta, cada decisión tiene consecuencias y cada error puede cambiar el resultado de la partida.
Parecía el escenario perfecto para un atleta que construyó toda su carrera sobre la planificación, la disciplina y la toma de decisiones tácticas. Sin embargo, una vez más, la chispa no aparece. Después de una vida dedicada a nadar, pedalear y correr, quedarse sentado simplemente no se siente bien.
Demasiado tranquilo. Demasiado estático. Muy poco movimiento.
Otro hobby queda descartado.
De vuelta a sus orígenes
En algún momento, Jan Sibbersen hace una pregunta muy sencilla: “¿Y si simplemente vamos a nadar?”
La respuesta parece obvia al principio. Después de todo, Jan Frodeno había pasado décadas en el agua. Había contado suficientes largos. Había acumulado suficientes kilómetros de entrenamiento. Había competido en suficientes carreras.
Durante años, el agua fue parte de su trabajo. Cada metro era registrado, cada sesión tenía un objetivo y cada día seguía un plan. La natación era rendimiento. No ocio. No relajación. No jubilación.
Pero quizá ahí estaba precisamente el problema.
Enjoy Your Swim.
Esta vez, todo es diferente.
Nadie está midiendo el tiempo. Nadie cuenta los largos. Nadie analiza el rendimiento. No hay clasificaciones que conseguir, ni carreras que preparar, ni marcas personales que superar.
En su lugar, solo hay aguas abiertas, buena compañía y el simple placer de nadar. Es aquí donde Jan Frodeno redescubre algo que a veces se pierde en el deporte de alto rendimiento: el amor original por el agua.
De repente, ya no se trata de ser más rápido que los demás. Se trata de estar al aire libre. De moverse. De disfrutar de la libertad de las aguas abiertas y despejar la mente.
Nadar no siempre tiene que ser entrenamiento. No todas las sesiones necesitan un objetivo. No cada minuto tiene que ser medido. A veces basta con entrar al agua.
Simplemente nadar.
Simplemente disfrutar del momento.
Lo que podemos aprender de Jan Frodeno
Muy pocas personas llegan a ser campeones olímpicos. Muy pocas ganan un Campeonato del Mundo IRONMAN. Pero muchas saben lo que significa perderse entre números, objetivos y métricas de rendimiento.
A veces ayuda dar un paso atrás y recordar por qué empezamos. Por qué nos lanzamos al agua temprano por la mañana. Por qué amamos la natación en aguas abiertas. Por qué salimos del agua sonriendo después de una larga sesión.
Quizá no siempre se trata de ser más rápido.
Quizá, a veces, simplemente se trata de volver a disfrutar de la natación.
Jan Frodeno probó la pesca. Probó el ajedrez. Al final, su búsqueda le llevó exactamente al lugar donde todo había comenzado.
De vuelta al agua.
No como campeón olímpico. No como campeón del mundo. No como uno de los mejores triatletas de todos los tiempos.
Sino simplemente como nadador.
Enjoy your swim.